- Ding dong, ding dong
- Ya va, ya va
- Hola buenas tardes, me llamo Quintín Caravante y vengo de la Editorial Petate.
En aquella época estaba desesperado, completamente canino de pasta con el agujero en los bolsillos como siempre y los días se me hacían más largos que un Domingo sin pelas. El nombre de mi compañía no era precisamente la mejor carta de presentación, no había más que mirar la cara vinagre que me puso aquella señora cuando escuchó lo de petate.
- ¿Como dice?
- ¡Señora que no es a usted! De Petate Ediciones, si lo prefiere así.
- No tengo tiempo y no quiero libros
Menos mal que estuve ágil y tuve la precaución de meter el pie entre el marco y la puerta, ya eran demasiados portazos en las narices.
- Pero señora, pero si le traigo "La gran enciclopedia universal del saber", ¿O piensa usted poner barreras a la mejor herramienta actual del conocimiento?
- He dicho que no puedo atenderle por favor
- Puede usted pagarla en cómodos plazos y de regalo un fabuloso video beta, para que se entretenga viendo películas con su familia.
- ¡Le he dicho que no!, - me respondió energicamente con una expresión como la que ponía mi madre cuando quería ver de pequeño Curro Jiménez y no me dejaba a esas horas de la noche.
En aquel momento tras tanta negativa durante toda la jornada me sentía hundido completamente y con menos ideas que los guionistas de "Los Serrano" . Necesitaba romper el hielo de alguna forma, cuando de repente adiviné sobre la mesita de la entrada una foto muy tierna de sus dos hijos y me vino la idea.
- ¡Ay que monada de críos!
Entonces se le iluminó la sonrisa a aquella bruja que en el fondo tenía buen corazón y que me estaba dando con la puerta.
- Son mis niños, ¿a que son guapos?
- ¿Está claro que con una madre como usted, cómo no iban a serlo!
Entonces se hizo el silencio por unos instantes.
- ¿De que color los tienes?
- Verde botella y color vino, como prefiera, ambos en encuadernación rústica y elegante que le combinan con la madera noble de su salón.
Noble, como los gases nobles que no ligan con nada, pensaba para mis adentros.
- Pues ponme los verdes

Y aquella misma tarde perdí la señal jugando las cartas y con sexo fácil. Pero satisfecho de haber contribuido a curtir a un futuro ingeniero aeronáutico y a una destacada juez del tribunal de cuentas con aquella "Enciclopedia Universal del Saber" verde botella

QUINTIN CARAVANTE, VENDEDOR AMBULANTE

CONCEPTO DE HOY: ROMPER EL HIELO