Se me pegaban las sábanas y más de una vez con las prisas de salir corriendo me pisaba los cordones, dándome la hostia padre.
Así que cada vez que me quedaba dormido, y sabía que llegaba tarde, me decía mi madre:
- Hijo , átate bien los zapatos no te vayas a caer de nuevo.
He aquí el curioso paradigma causante de efecto boomerang: el objetivo se vuelve contra tí.
¡Vaya si te caes por atártelos "bien" atados!
Igual nos pasa en marketing y ventas cuando sabes que te la vas a pegar y rápidamente quieres reaccionar con lo mismo de lo mismo, la misma idea , pero enfatizándola. Esperemos que la solución no sea llevar todo al WEB 2.0, comoocurre con el ejemplo de los zapatos
Y es que a veces rizar el rizo y machacar lo remachacado para conseguir el logro deseado tiene el efecto justamente contrario.
Fenomenal excusa para mostrar una más de las ingeniosas fotografías de Chema Madoz aprovechando el tema de la semana de La Coctelera:"Zapatos"


Pero además, ese lío de cordones "zapateros", es un paralelismo del follón mental directamente proporcional.
Cuanto más liados tengas los cordones, peor será tu estado de ánimo en relación inversa a la cuenta de resultados.
Así que olvídate de zapatos que se aten, cuando te agachas se amontona el flujo sanguíneo en la cabeza y provoca lumbalgias innecesarias, mejor mocasines. Un saludo.
Lo mejor es pasar de los zapatos ... (cosa casi imposible para un vendedor !!! jejejejé.. será esa la maldición del vendedor de la que tanto se habla??).
Lo mejor unos botines que te los atas 1 vez. El resto de su vida será puestos y quitados del pie sin desabrochar absolutamente nada... que para desabrochar ya están los sujetadores y claro, cuando aprendes cómo desabrocharlos ya no te queda más memoria en el cerebro.
Besitos Babosos... muack muack... _@_ö
Isabel, muy agudo el lio de cordones "zapateros".
Me quedo descalzo y directamente al follón, aunque no sea mental, y nada de la sangre a la cabeza, pues ya descalzos y hablando de foll..., mejor la sangre a otro sitio, cuando esté con la Paqui , al menos, ja ja ja.
Eso eso, trujo, los sujetadores. No veas en la Editorial Petate, la de libros de bolsillo que vendí de uno titulado "Como desabrochar sujetadores sin tener que pasar por el dentista al día siguiente", pues ni queda más memoria en el cerebro, ni pasta para arreglar la dentadura despues de mordisquear las jodidas fibras esas reafirmantes y a veces hasta los aros, ja ja ja
Esos zapatos son perfectos para bailar un chotis, Amarraditos los dos.